
El Senado abrió el debate y aprobó en lo general la reforma constitucional que busca reducir la jornada laboral a 40 horas con 121 votos a favor. La iniciativa que modifica el artículo 123 se enfoca a garantizar un día de descanso por cada seis trabajados y fijar un tope de doce horas extra, pagadas al doble de lo ordinario. En lo particular se avaló por 103 votos a favor 15 en contra. El proyecto fue remitido a la Cámara de Diputados.
Para presentar el dictamen, el presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, el senador Enrique Inzunza Cázarez (Morena) señaló que la reducción de la jornada es un paso en la construcción del Estado de bienestar. En ese orden de ideas destacó que el espíritu de esa discusión se centra en consolidar los derechos de las y los trabajadores.
A nombre de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre (PT) habló de la gradualidad, orden y diálogo con los sectores productivos. Afirmó que no se trata de imponer un modelo, sino de acordar una ruta que proteja a las personas trabajadoras sin comprometer la estabilidad económica. La reforma, dijo, reconoce realidades distintas y busca una implementación viable.
El senador Óscar Cantón Zetina de Morena argumentó que la manufactura, comercio, hospedaje, alimentos y transporte verán beneficios concretos y que los ingresos no se verán mermados. Para el legislador, la jornada de 40 horas es una vieja demanda obrera que debe quedar inscrita en la Carta Magna, lejos de vaivenes políticos y voluntades sexenales.
Desde el PAN, el senador Marko Cortés Mendoza recordó que la Organización Internacional del Trabajo ha recomendado desde hace décadas la reducción de la jornada, pero advirtió que la reforma deja fuera a más de la mitad de los trabajadores que sobreviven en la informalidad. Sin estímulos fiscales ni una estrategia integral, alertó, la medida podría incentivar aún más ese sector y convertirse en una justicia incompleta.
El senador Luis Alfonso Silva Romo (PVEM) enumeró reformas recientes: aumentos al salario mínimo, seguridad social para trabajadores de plataformas, libertad sindical. La reducción de la jornada afirmó, es un eslabón más de esa cadena que permitirá definir una nueva etapa.
La senadora Lizeth Sánchez García, del PT se pronunció a favor del dictamen, ya que en su opinión el descanso es necesario para una mejor producción. El descanso, subrayó, es un derecho humano y avanzar hacia las 40 horas implica apostar por un bienestar integral, no sólo por indicadores económicos.
Por el Partido Revolucionario Institucional, la senadora Cristina Ruiz Sandovalseñaló que la propuesta mide el descanso en horas y no en días, y advirtió que el esquema de seis días de trabajo con posibilidad de doce horas extra pagadas al doble puede derivar en mayores cargas laborales. Calificó la iniciativa como una reforma que, en los hechos, podría prolongar el cansancio.
El senador Clemente Castañeda Hoeflich, de Movimiento Ciudadano, centró su posicionamiento en la ausencia de dos días de descanso explícitos en la Constitución. A su juicio, si la intención fuera acortar de fondo la jornada, el texto debería garantizar ese derecho sin ambigüedades. Además, advirtió que la implementación planteada podría diferirse hasta el final de la década, diluyendo el impacto inmediato que reclaman los trabajadores.